
Masonería en Olavarría: entre la discreción, los mitos y la realidad de la institución
22/07/2026Dee las teorías sobre ritos oscuros a la impronta de Álvaro Barros y los primeros intendentes. Cómo funciona la orden hoy, por qué preservan la reserva de sus miembros y cuál es el valor de debatir con respeto en tiempos de grieta.

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Mucho se habla de los masones y de allí se han construido muchos mitos, como por ejemplo que son grupos satánicos, cuando en realidad trabajan en pos del perfeccionamiento de la persona, mejorar la sociedad, compartir conocimientos y realizar actividades filantrópicas.
​Ramiro Schmal descubrió la masonería en el año 2009 porque le atraía mucho la lectura histórica y filosófica. Al indagar en la historia argentina, vio que muchos próceres de la República habían sido iniciados masones: San Martín, Rivadavia, Belgrano, Juan José Paso y Mariano Moreno, entre otros. En este sentido se dio cuenta de que tenían algo en común y por eso quiso investigar más.
​"Al principio no me animaba a ingresar. Vivía en La Plata, que es una ciudad netamente masónica y planificada bajo planos masónicos por Dardo Rocha. Luego, en 2011, viviendo en Mar del Plata, decidí solicitar la admisión y finalmente ingresé a la orden el 16 de abril de 2013, tras completar la documentación y las entrevistas previas", indicó Schmal.
​Vale mencionar que la masonería es una institución netamente filosófica, filantrópica y progresista. Busca el perfeccionamiento de la sociedad a través del trabajo sobre las personas que la integran, tanto en lo personal como hacia el exterior. "Uno se cultiva a sí mismo y luego proyecta eso en su vida diaria: en la familia, el trabajo y la comunidad. Tomamos como alegoría la construcción y el trabajo de los antiguos masones medievales: pulir la piedra bruta para dejarla cúbica, de modo que encastre en esa gran obra colectiva", detalló Ramiro.
​En este aspecto señaló que la masonería: "Es una forma de vida. No es una religión ni un partido político. En la masonería conviven todas las religiones y posturas políticas. Si bien esta organización es laica, respeta profundamente cada creencia y no impone dogmas. En lo político ocurre lo mismo: mientras las ideas estén dentro del marco democrático, tienen cabida. No importa si sos libertario, peronista, radical, socialista, de izquierda o de derecha. Lo exigible es tener la mente abierta y un respeto absoluto por quien piensa diferente".
​"Un Maestro me dijo una vez que la masonería es como una bruma: no la sentís al caminar, pero al final del trayecto te das cuenta de que estás empapado. La masonería te va moldeando de a poco. Ayuda a trabajar el egoísmo y el egocentrismo para buscar ser mejor persona que el día anterior. En lo personal, me dio mucha paciencia, aplomo y una óptica más amplia antes de tomar decisiones impulsivas", destacó.
​En el grupo conviven hermanos con diferentes ideologías políticas y religiosas, pero hay comunión porque se rigen por el respeto. "Las ideas se debaten en un marco social, sin elevar la voz y respetando los turnos de habla. Nadie tiene la verdad absoluta; estamos en su búsqueda y existen múltiples realidades. Muchas veces uno aprende del diferente, a quien no consideramos un contrario, sino un hermano. Escuchar una perspectiva distinta amplía nuestro espectro mental y nos permite entender realidades que antes no veíamos", describió el masón.
​En esta línea señaló: "Hay una máxima célebre que sostiene: 'No estoy de acuerdo con lo que decís, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo'. Se defiende la libertad de expresión y se combate la polarización y la censura. Nadie silencia a nadie; la voz de cada integrante tiene exactamente la misma validez", comentó.
​En cuanto a las actividades específicas: "Realizamos debates de temas sociales y proyectos, así como tareas filantrópicas. Por ejemplo, tiempo atrás colaboramos con un Centro de Educación Complementaria local no solo donando pintura, sino aportando la mano de obra de los miembros. La educación es un pilar central para nosotros —la Ley 1420 de educación laica, gratuita y obligatoria, impulsada por Sarmiento, fue gestionada en la Gran Logia—. Además, históricamente muchas personas de la la masonería han promovido la creación de clubes, sociedades de fomento o entidades como el Rotary Club o el Escultismo".
​Toda persona que quiera integrar la masonería debe ser libre y tener buenas costumbres. Esto, según Schmal, implica no estar vinculado a actos delictivos o falta de transparencia. "'Libre' se refiere a la capacidad de expresar ideas sin censura. Históricamente los esclavos no podían ingresar por carecer de esa libertad física y de pensamiento. Además, se requiere un sustento económico autónomo para satisfacer las necesidades propias y familiares. No se exige ningún título universitario ni estatus social; sí se necesita capacidad de comprensión de la filosofía y simbología masónica", explicó.
​Lo primero que debe hacer un aspirante es ingresar a la web oficial de la Gran Logia (www.masoneriaargentina.org.ar) o contactarse por redes sociales o por el Instagram (Obreros del Sud N° 94). Tras el contacto, se completa una solicitud de admisión que se envía a Buenos Aires y se somete a votación local y nacional. Superados los plazos administrativos, se coordina la fecha de la iniciación.
​En las reuniones de trabajo ordinarias solo pueden participar masones iniciados, ya que el aprendizaje es gradual. Sin embargo: "realizamos "Tenidas Blancas", que son reuniones abiertas donde se invita al público en general, se muestra la dinámica de trabajo con la palabra y se explican los objetivos de la institución".
​En lo que respecta al ritual: "Se dicen muchas cosas falsas por desconocimiento: que se sacrifican animales, se hacen torturas o ritos satánicos. Nada de eso existe. La iniciación es netamente simbólica y filosófica. Tampoco adoramos ninguna entidad diabólica. Usamos rituales en el sentido formal, como los que tiene una misa católica, los scouts o un evento institucional: son puestas en escena pedagógicas basadas en tradiciones antiguas para transmitir conocimientos", aclaró Ramiro.
​La masonería tiene muchos simbolismos que se toman desde la época medieval y la interpretación también tiene un componente dinámico y personal. En este marco Ramiro contó que: "La escuadra, al formar un ángulo recto de 90 grados, representa la rectitud moral con la que debemos conducirnos. El compás marca las medidas y los límites: nos recuerda la importancia de moderar las pasiones y actuar en la justa medida en la vida cotidiana".
De acuerdo con Ramiro, esta tradición de la construcción y su simbología no son ajenas a la historia local. De hecho, la piedra fundacional de la masonería en la ciudad fue colocada por el propio Álvaro Barros, quien impulsó la creación de la Logia Obreros del Sud N° 94.
​Durante fines del siglo XIX y principios del XX, la institución tuvo un rol sumamente activo en el desarrollo comunitario. De hecho, los primeros intendentes de la ciudad —como Giovanelli, Canaveri, Cortés, Rendón y Colinet— fueron integrantes de esta misma logia, la cual tenía su templo original en las inmediaciones de lo que hoy son las calles Dorrego y Lamadrid. Con el paso de las décadas y tras la partida de figuras clave como Dámaso Arce en los años 40, la actividad de la orden fue mermando hasta entrar en una pausa prolongada.
​Sin embargo, tras años de inactividad, en 2022 el propio Schmal impulsó la reactivación de la orden a nivel local junto a hermanos pertenecientes a Tandil, Balcarce y Mar Chiquita. "Siendo nacido acá y con mi familia de toda la vida en la ciudad, siempre tuve el anhelo de que existiera nuevamente una logia en funcionamiento, porque estoy convencido de que es algo muy productivo no solo para la persona, sino para la comunidad en la que está", expresó.
​Hoy en día, la Logia Obreros del Sud N° 94 cuenta con aproximadamente 15 integrantes activos en la ciudad, manteniendo viva una tradición de trabajo silencioso y formación humana que supera el siglo de historia en la región. "El crecimiento es gradual y firme; cuando una logia alcanza entre 30 y 40 miembros suele subdividirse para fundar una nueva logia y mantener la dinámica operativa en las reuniones".
​Ante la consulta por la cual no se nombran a los miembros, Schmal explicó: "Cada masón es libre de revelar su propia pertenencia, pero tiene prohibido revelar la de los demás. Esto responde a razones históricas: la masonería sufrió persecuciones severas (por ejemplo durante el nazismo) y prejuicios sociales o religiosos. Para preservar la tranquilidad y el ámbito laboral o personal de los miembros, se mantiene esa reserva. Solamente se hace pública la nómina de aquellos masones que ya han fallecido".
​La masonería, según Ramiro, hoy en día es discreta, abre sus puertas y explica lo que hace. Por ejemplo, en Buenos Aires o en Mar del Plata se participa activamente en la Noche de los Museos y la sede central realiza visitas guiadas.
En Olavarría se han realizado exposiciones en el Museo Dámaso Arce y en la Casa del Bicentenario. "El día que contemos con una sede propia en la ciudad, abriremos las puertas a toda la comunidad", anticipó.
​Hay que aclarar que la masonería a menudo impulsa obras o crea organizaciones a través de sus miembros de forma indirecta...
​Muchas veces la masonería no actúa con su propio nombre, sino a través de la iniciativa de sus integrantes o creando instituciones. Un ejemplo de ello es el Rotary Club, creado por miembros de la orden, o el movimiento scout, fundado por Baden-Powell junto a autores como Rudyard Kipling, ambos masones. Hoy en día nadie necesita ser masón para formar parte de esas organizaciones.
​Además, Schmal aportó otros datos de interés, como la participación directa de masones en la unificación y reglamentación inicial de deportes como el fútbol y el rugby a nivel mundial. Incluso clubes nacionales de gran historia como Boca Juniors, River Plate o Vélez Sarsfield, o locales como Ferro Carril Sud, contaron entre sus fundadores con miembros pertenecientes a la institución.
​También se refirió a la Ley 1420 de Educación Común (laica, gratuita y obligatoria), que si bien fue impulsada por Domingo Faustino Sarmiento, fue pensada y gestionada dentro de la Gran Logia Argentina.
​Y en cuanto a sucesos históricos como la Emancipación Americana, la Revolución Francesa con sus ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, o la creación del Himno Nacional Argentino, también tuvieron una impronta masónica directa, concluyó Ramiro Schmal.
​Al final, más allá de tanto mito o misterio de película, la masonería hoy intenta mostrarse como algo mucho más simple y terrenal.
​En un mundo donde todos viven a mil y donde cuesta tanto escuchar al que piensa distinto, ellos apuestan a algo básico: sentarse a charlar con respeto, tratar de ser mejores personas cada día y dar una mano en la ciudad. Como dice Ramiro, ese trabajo de "pulir la piedra" no es más que eso: intentar dejar de lado el egoísmo para aportar, desde el lugar que le toca a cada uno, un granito de arena a la comunidad.




