
Juicios, matrícula y miedo: los desafíos que enfrentan los futuros médicos

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​El SUM de la Facultad de Ciencias de la Salud es muy amplio, y el día viernes por la tarde temprano estaba lleno de estudiantes que están transitando el último año de medicina. Todos muy atentos ante la disertación de Vadim Mischanchuk, quien es abogado de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires, especializado en temas de salud y derecho.
​Todos estaban con una preocupación, quizás recurrente: las denuncias por mala praxis contra médicos que podrían derivar en que les saquen la matrícula o quedar presos.
​Sin embargo, entre muchos de los datos sorprendentes que dio el abogado, está que el médico no está obligado a salvarle la vida al paciente, sino a poner a disposición todo el conocimiento científico y todo lo que pueda para salvarlo.
​En este sentido, es importante que en la historia clínica anote absolutamente todo, incluso si no anda el aparato para hacer los estudios, entre otros conceptos y herramientas que les brindó a los futuros profesionales para que se puedan defender ante un juicio.
​Minutos antes de la charla, mientras muchos estudiantes tomaban un cafecito en el SUM o agarraban un sándwich, Vadim dialogó con Diario Olavarría y contó que la relación y la confianza entre el médico y el paciente no cuesta más porque "se trabaja intensamente en eso. Pero sí hay un punto de conflicto: a veces el sistema no da respuesta a todas las necesidades de la gente y la cara visible es la del profesional. Frente a una deficiencia del sistema se suele hacer responsable al médico, cuando en verdad no es más ni menos que un engranaje de un sistema mayor", indicó.
​Además, algunos médicos piden a los pacientes estudios de más, y Vadim señaló que eso se llama medicina a la defensiva. "Desde las instituciones en las que capacitamos permanentemente a los profesionales de la salud, les explicamos que indicar más estudios no necesariamente evita un juicio".
​"Entiendo que los médicos solicitan los exámenes necesarios para llegar a un diagnóstico. Incluso ocurre a la inversa: a veces hay estudios imprescindibles para un diagnóstico que el propio sistema no permite realizar. Es un equilibrio complejo entre ambas realidades", explicó el abogado.
​Vale mencionar que Vadim Mischanchuk empezó con esta especialidad de forma natural, y que la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires y Seguros Médicos —dos instituciones que hoy tienen alcance nacional— comenzaron a requerir servicios especializados en materia penal, y así fue como se introdujo en el mundo médico hace ya 25 años.
​Hay que aclarar que tanto el médico como el paciente y la familia trabajan fuertemente en el aspecto comunicacional, porque es un factor muy importante en esa relación, ya que tienen derecho a saber lo que sucede y a respetar las indicaciones que se brindan.
​Sin embargo, uno de los factores muy importantes que apareció actualmente, es la automedicación y el diagnóstico por Inteligencia Artificial, como también el incumplimiento de las pautas médicas.
​En este aspecto, contó que "no cumplir con las pautas indicadas por el profesional puede derivar en un mal resultado de salud que, injustamente, luego se le reprocha al médico. Por eso no nos quedamos solo en la preocupación, sino en la ocupación: realizamos este tipo de jornadas en todo el país para que la sociedad entienda que el acceso irrestricto a la información y el uso desmedido de la tecnología a veces opera en desmedro de la propia salud".
​Para culminar, dejó una linda reflexión a los estudiantes de medicina: "Los felicito por elegir una profesión tan noble; creo que no existe labor más noble que la del profesional de la salud. Como recomendación, les diría que interactúen permanentemente con el Colegio de Médicos y con su distrito correspondiente (en este caso el Distrito VIII), porque las instituciones médicas son las herramientas que los ayudan a ejercer la profesión de manera segura", finalizó Vadim Mischanchuk.
Elegir el camino de curar es caminar siempre en la cornisa entre la ciencia y la incertidumbre. Frente al peso de un juicio o el fantasma de una firma, la medicina recupera su verdad más profunda cuando se entiende que ningún papel protege tanto como la honestidad: poner el conocimiento al servicio del otro, sabiendo que la vocación, cuando es real, es el único escudo que no se quiebra.






