​"El kickboxing me salvó la vida": el factor mental detrás de las disciplinas de contacto

18/07/2026

En un seminario colmado este sábado por la tarde en la Unión Clasista, el campeón internacional de kickboxing, Lucas "El Niño" Arce, y el psicólogo Federico Olmos explicaron cómo se entrena la cabeza antes de subir al ring.

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Fotos: Mauricio Latorre 

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Los chicos con sus pantalones cortos, calzas, guantes, protectores y bucales entran al salón de la Unión Clasista. Al costado, los esperan muchas bolsas de boxeo color negro y en el piso resalta un tatami grande formado por goma Eva azul. Entre el bullicio se encuentran el psicólogo deportivo Federico Olmos y el campeón internacional de kickboxing, Lucas "El Niño" Arce; ambos brindarán un seminario sobre la mente en el deporte y tips sobre esta disciplina de contacto.

​La mayoría de quienes practican deportes de combate conviven con miedos y frustraciones a la hora de hacer un sparring, entrenar o subirse al ring a competir. Según Olmos, estas barreras dependen mucho de cada individuo, aunque las principales son la presión, los miedos y la frustración. "Muchas veces un atleta se frustra porque las cosas no salen como quiere o porque pierde una pelea, y termina abandonando. Generalmente, el abandono en el deporte se da más por frustración que por miedo o por presión; ocurre porque los resultados no llegan tan rápido como uno espera o tardan un poco más en concretarse. Tanto las presiones como los miedos están íntimamente ligados a estas barreras", explicó el psicólogo.

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El psicólogo Federico Olmos 

​En este aspecto, Lucas "El Niño" Arce coincidió en que el factor mental es una constante antes de la campana: "Se me cruzan muchísimos pensamientos que hay que ir acomodando en la caminata para poder estar en positivo y subir con la mejor energía posible para dar el máximo arriba del cuadrilátero", indicó.

​Para gestionar este tipo de presiones, Olmos detalló las estrategias que se aplican en la actualidad: "Trabajamos con herramientas concretas de autodiscurso interno —el diálogo que uno tiene consigo mismo—, técnicas de respiración y la gestión de las emociones. El objetivo no es intentar eliminarlas ni reprimirlas, sino trabajar con la emoción en sí, poder nombrarla y cambiar las preguntas que nos hacemos. En vez de cuestionarnos '¿por qué me pasa esto?', pasar al '¿qué puedo aprender de esto que me está tocando vivir?'". Todo ese tipo de interrogantes interiores se complementan con estrategias de reenfoque: "Es decir, analizar dónde pongo el foco de mi atención: si lo hago en las cosas que controlo o en las que no puedo controlar. Cuando uno empieza a ejercitar lo mental, a cuestionarse y a aplicar estas herramientas, comienza a ganar mucha más claridad".

​Los primeros pasos para entrenar la mente en los inicios consisten en cuestionarse qué enseñanza deja el error, o el tiempo que cuesta incorporar un movimiento o un gesto técnico. "Te frustrás porque no te sale, pero en realidad hay que empezar a pensar qué estoy aprendiendo de esa situación, en lugar de creer que sos malo o estancarte en el enojo. La frustración tiene que ver con las expectativas que tenemos; es el choque entre la realidad y lo que uno espera que pase. Cuando no sucede lo que proyectamos, aparece la frustración", describió Olmos. Por eso, recomendó que el foco esté puesto en el proceso: "Si ponemos el foco únicamente en el logro, probablemente nos frustremos mucho más y pasemos más tiempo sintiéndonos insuficientes. El mensaje clave es poner el foco en lo que uno puede controlar en el día a día".

​Si bien esta es una disciplina que naturalmente convive con la adrenalina, la presión se siente incluso en la elite. El "Niño" Arce confesó que el momento previo a competir es difícil porque "se juntan muchas emociones: la gente que te va a ver, lo que deseás, lo que está en juego y las ganas de ganar. Creo que a todo el mundo le pasa eso de sentir un mar de emociones antes de subir, pero lo importante es subir igual".

​​Esa fortaleza mental que se forja en el gimnasio es la que luego se traslada a la vida cotidiana. Arce contó cómo aplica los códigos del ring en su día a día: "La vida es como una pelea: te toca aguantar, esperar el momento y salir; otras veces te toca atacar, moverte y tener cintura. Trato de llevar mi estilo de vida de esa manera para resistir algunas situaciones difíciles, ya sean familiares o personales. Saber cuándo aguantar, cuándo esperar y cuándo es el momento indicado para salir y decir algo. Creo que, más que nada, este deporte te va formando el carácter a través de la mente".

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Lucas "El Niño" Arce

​Sin dudas, esta es una disciplina muy exigente que requiere de mucha paciencia, esfuerzo y dedicación. Ante los miedos y las frustraciones, se trata de disfrutar el camino e incorporar herramientas para procesar los tropiezos. En consonancia con esto, Olmos remarcó: "Si te enfocás en el día a día, en lo que tenés bajo control durante el entrenamiento y en la técnica, a la larga los resultados llegan. El resultado en sí no lo podemos controlar. Lo que sí está al 100% bajo tu control es tu entrenamiento, tu descanso, tu alimentación, la energía que le ponés a cada práctica y la constancia de ir al gimnasio".

​Mientras tanto, en el salón el movimiento no frena. Los chicos entran en calor, otros van al vestuario a cambiarse y los que ya están listos practican contra las bolsas negras. A un costado, el espacio se llena de bolsos, guantines y protectores, cerca de los dispensers de agua. En este tipo de deportes, hidratarse de forma correcta es parte del entrenamiento.

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​Con la clase a punto de comenzar, Olmos dejó una última reflexión para la posteridad: "Me parece que está buenísimo que se empiece a incorporar cada vez más el aspecto mental. A los chicos que recién empiezan o que van a afrontar sus primeras peleas les pasa mucho esto de sentir miedo o presiones; es fundamental que entiendan que eso es parte de ser deportista. El secreto está en trabajar con la emoción y aprender a entrenar con las emociones difíciles, en lugar de intentar evitarlas".

​Para el cierre, al recordar el significado profundo que tiene la disciplina en su historia personal, Arce concluyó con una definición tajante: "A mí el kickboxing me salvó la vida en muchos sentidos. Por eso estoy profundamente agradecido con mis entrenadores".

​Como la vida misma, el deporte tiene sus pros y sus contras, sus satisfacciones y sus frustraciones, pero la clave está en saber manejarlas y no dejarse vencer. Ambos protagonistas se despidieron muy agradecidos con Diario Olavarría, mientras los chicos se ponían en formación para iniciar la clase junto a estos dos titanes.

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