
Luego de más de 25 años de carrera, Rubén Dargel pasó a retiro en un acto encabezado por el director del establecimiento, Gastón Freites. El homenajeado cumplía funciones clave en la prevención y respuesta ante emergencias.
Desde la revolución de 1979 hasta el presente, el cuerpo femenino ha sido el campo de batalla de un régimen patriarcal. La columna de Nadia Baalbaki explora la relación entre libertad y dignidad en una sociedad que lucha por existir sin pedir permiso.
16/01/2026
*Por Nadia Baalbaki
Lo que está sucediendo hoy en Irán no puede leerse solo como una serie de protestas aisladas ni como un conflicto lejano. Es, sobre todo, una disputa profunda sobre quién tiene derecho a decidir sobre la vida, el cuerpo y la fe. Y en el centro de esa disputa están las mujeres.
Desde hace años y con especial fuerza desde la muerte de Mahsa Amini en 2022, las mujeres iraníes vienen desafiando un sistema que convirtió la moral en una herramienta de control político. El hiyab (velo) obligatorio, más que una prenda, funciona como símbolo de un Estado que pretende regular la intimidad: cómo vestirse, cómo comportarse, incluso cómo creer.
Para entender este conflicto hay que mirar un poco hacia atrás. Antes de la Revolución Islámica de 1979, las mujeres ya participaban activamente en la vida pública y en luchas sociales. La revolución prometía justicia y dignidad, pero con el tiempo consolidó un régimen que limitó derechos, especialmente los de las mujeres, bajo una interpretación rígida y patriarcal del Islam. La imposición legal del hiyab fue una de las expresiones más visibles de ese giro autoritario.
Justificación de poder
Sin embargo, reducir lo que ocurre hoy a una supuesta “rebeldía contra el Islam” es un error. Muchas de las mujeres que protestan son musulmanas. No están rechazando la fe, sino su uso como justificación del poder. Desde el feminismo islámico, la crítica es clara: el problema no es el Islam, sino quién lo interpreta y con qué fines. La justicia, la igualdad y la dignidad también forman parte de la tradición islámica, pero fueron desplazadas por una lectura que prioriza la obediencia y el control.
Cuando las mujeres iraníes salen a la calle, se quitan el velo o desafían a la policía moral, no solo están protestando contra una ley: están cuestionando una forma de autoridad que niega su autonomía. La consigna “Mujer, Vida, Libertad” resume esa lucha de manera potente y simple. Habla de vivir sin miedo, de existir sin pedir permiso.
Desde una perspectiva analítica, lo que está en juego es algo fundamental: la relación entre libertad y dignidad. Un sistema que controla las elecciones femeninas no solo oprime a las mujeres, sino que empobrece moralmente a toda la sociedad. No puede haber ética auténtica donde no hay elección, ni fe verdadera donde todo se impone por la fuerza.
Las mujeres iraníes están diciendo algo profundamente universal: que la dignidad no se negocia y que la espiritualidad no puede florecer bajo la coerción. Su lucha no es solo política; es también moral y existencial. Nos interpela a todos, porque nos recuerda que ningún poder, ni siquiera el que se presenta como sagrado, debería tener derecho a decidir quiénes somos ni cómo vivimos.
El Islam, como tradición ética, religiosa y espiritual, no está en tensión con la dignidad humana, sino con las estructuras patriarcales de interpretación que monopolizaron su lenguaje y su autoridad. En este sentido, las mujeres iraníes musulmanas no luchan contra la fe, sino contra una teocracia que erigió su versión del Islam en un sistema totalitario que impone castigos, censura y violencia para sostener su legitimidad.

Luego de más de 25 años de carrera, Rubén Dargel pasó a retiro en un acto encabezado por el director del establecimiento, Gastón Freites. El homenajeado cumplía funciones clave en la prevención y respuesta ante emergencias.

Un gigante que no se detiene: con más de 800 mil atenciones anuales y una inversión histórica de 1.100 millones de pesos, el Hospital Héctor Cura consolida su liderazgo regional recuperando servicios críticos y sumando tecnología de última generación para la salud de los olavarrienses.

Tras el violento episodio del domingo, se confirmó que el sujeto ya no está en la dependencia policial. Vecinos expresaron su temor al verlo nuevamente en el barrio: "Ya está sentado afuera y amenaza a quienes lo vieron con el televisor robado".

El nene de ocho años quien sufrió un accidente en un UTV en Pinamar, permanece internado en terapia intensiva en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, donde fue sometido a una nueva intervención para controlar la presión intracraneal.

En un allanamiento en calle Maipú al 3300, la Policía desbarató un "kiosco" de cocaína liderado por una joven. En otro procedimiento en la Avenida Sarmiento, los efectivos capturaron a un hombre vinculado a la venta de estupefacientes.