
La educación que derriba estigmas y abre horizontes en el penal
06/07/2026Juan Pablo Palmieri, co-director del proyecto de extensión de la UNICEN "Cuerpos en Tránsito", detalla el emotivo inicio del ciclo 2026 en la Unidad Penal N° 2 de Sierra Chica. Una propuesta colectiva que une a distintas facultades y programas regionales con un objetivo claro: derribar estigmas y visibilizar las historias de transformación que crecen entre los muros.

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​A menudo se piensaa en el contexto de encierro únicamente desde la sombra, pero adentro de las cárceles, lejos de los estigmas habituales, también pasan cosas lindas y transformadoras.
Por este motivo existen programas de inclusión y encuentros que ayudan a deconstruir y a pensar.
Como sucede con el programa: "Cuerpos en Tránsito: representaciones sociales en torno al territorio carcelario", un proyecto de extensión universitaria aprobado y financiado por la Universidad Nacional del Centro (UNICEN). Dirigida por Erika Lanzine desde la Facultad de Ciencias Humanas de Tandil y Co-dirigida por Juan Pablo Palmieri.
Esta iniciativa está orientada de manera específica a trabajar con los estudiantes del último año de la escuela secundaria CENS Número 455, que funciona dentro de la Unidad Penal Número 2 de Sierra Chica.
"​El eje fundamental del proyecto radica en problematizar y deconstruir las representaciones sociales y las configuraciones del sentido común que giran en torno al espacio de la cárcel y a las personas que lo habitan", indicó Juan Pablo Palmieri quien es el Co- director de este taller .
"La propuesta busca generar espacios de reflexión tanto hacia adentro de los muros como en el afuera, logrando que los propios jóvenes repiensen las miradas estigmatizantes que muchas veces recaen sobre ellos mismos y aportando nuevas perspectivas a las comunidades de Olavarría y Tandil", añadió .
Vale mencionar que para sostener esta red, se basa en participación de alumnos de las carreras de Trabajo Social y Geografía de Tandil, como así también, estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría, el programa Universidad en la Cárcel coordinado por Analía Umpiérrez, y el programa de educación en contexto de encierro de la FACSO conducido por Luis Scipioni.
Además, se suma el valioso aporte de la cooperativa de trabajo "Identidad Digital Producciones", que funciona en la Unidad Penal Número 38 y agrupa a trabajadores de distintas unidades de la región para la producción de contenidos digitales.
Un dato sumamente movilizador del equipo es que varios de sus actuales integrantes universitarios fueron, el año pasado, alumnos secundarios dentro del penal que asistieron al taller y que hoy regresan desde otro lugar para acompañar a sus pares.
​A nivel metodológico, la propuesta se planta desde el enfoque de "Cuerpo-Territorio", ligado con las teorías feministas populares y latinoamericanas. A través de la dinámica de taller, pautada cada quince días o tres semanas, se invita a los participantes a poner el cuerpo y la palabra en juego.
Una muestra clara de esta mística se vivió el año pasado, cuando los estudiantes plasmaron sus historias de vida y relatos íntimos dentro de siluetas de cartón de sus propios pies.
"Esas figuras viajaron luego a Tandil y recorrieron distintos espacios donde la sociedad civil pudo sumar sus reflexiones e intervenir las piezas, para finalmente regresar a la unidad penal y completar el círculo de diálogo comunitario", dijo Palmieri.
​Este primer encuentro del ciclo 2026, según el: "superó las expectativas y se transformó en una jornada de presentación sumamente fluida donde los jóvenes se reengancharon de inmediato. En medio de las charlas y los debates, se despertó un profundo interés por el horizonte que abre la universidad pública. Los pibes hicieron numerosas consultas sobre la oferta de carreras, las dinámicas de estudio y la viabilidad de continuar con una formación superior una vez que recuperen la libertad", detallo Palmieri.
La emotividad cruzó el salón cuando algunos internos compartieron que tiempo atrás ni siquiera imaginaban la posibilidad de terminar la escuela secundaria, mientras que hoy se descubren proyectando un futuro como estudiantes universitarios.
Para coronar la mañana, el equipo propuso una actividad interactiva donde se les facilitó un conjunto de palabras seleccionadas; cada alumno eligió un término y se encargó de resignificarlo, narrando el sentido profundo, la frase o la oración que esa palabra despertaba en su propia vivencia.
De este modo, quedó sellado el compromiso para un segundo encuentro a fines de julio, manteniendo encendida la premisa de que la educación y el trabajo colectivo son herramientas reales para reescribir la propia historia.





