​La tinta que no se calla: cuando el periodismo resiste en la intemperie del acoso silencioso

08/06/2026

En un escenario donde la hostilidad ya no usa la fuerza sino el desgaste de los expedientes, FOPEA advierte sobre el avance de una "censura ambiental" que busca cercar al oficio. Con un aumento del 150% en las demandas judiciales contra la prensa, el organismo reclama templanza y un periodismo riguroso que resista al oscurantismo y defienda el derecho de la sociedad a saber la verdad.

lg

***

​El Día del Periodista en Argentina suele ser una jornada de balances, pero este año el almanaque trajo consigo una urgencia que excede los brindis protocolares. 

En un escenario marcado por la tensión y el hostigamiento digital, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) emitió un duro documento donde convoca a los profesionales a mantener la "lucidez para no caer en provocaciones" y la "templanza para sostener la resistencia" ante un panorama cada vez más restrictivo para el ejercicio del oficio.

​A diferencia de otras épocas oscuras de la historia argentina, la amenaza actual a la libertad de prensa no se traduce en decretos de clausura ni en reporteros encarcelados. El riesgo de hoy viaja por canales más silenciosos y burocráticos. “La libertad de expresión no atraviesa una crisis ruidosa”, señalaron desde la organización, advirtiendo sobre la preocupante consolidación de lo que denominan una censura ambiental.

“Una nueva forma de silenciamiento mucho más corrosiva que opera mediante expedientes, que se ejerce con burocracia, que avanza a través de campañas de desprestigio y demandas judiciales estratégicas”, denunció el Foro a través de su comunicado.

​Las cifras que respaldan el alerta son contundentes y reflejan un uso político del aparato judicial para amedrentar a las redacciones. Según los datos del Monitoreo de Libertad de Expresión de la entidad, las acciones civiles y penales contra trabajadores de prensa registraron un salto drástico. “En 2025, las acciones judiciales civiles o penales contra periodistas crecieron un 150% respecto del año anterior”, detalló FOPEA, revelando además un dato alarmante sobre el origen de los ataques: “Seis de esos casos tuvieron como agresores a miembros de la propia judicatura”.

La preocupación de las organizaciones de prensa apunta directamente contra los proyectos que intentan blindar la actividad de los tribunales frente al escrutinio de la sociedad, promoviendo iniciativas para sancionar los lazos entre magistrados y cronistas o tildando de "mercenaria" a la profesión.

Para FOPEA, estas medidas no hacen más que empujar a la Justicia hacia el oscurantismo, olvidando que la fiscalización pública es una pieza clave del sistema democrático. “La libertad de prensa no es un privilegio corporativo sino una garantía de la ciudadanía”, recordaron de manera tajante.

​Frente a la marea de la desinformación y el intento de monopolizar los canales de comunicación, el documento concluye que la única salida posible es volver a las bases de la profesión: caminar el territorio, confrontar los datos y multiplicar las voces.

“El mejor antídoto contra la desinformación no es el silencio sino más y mejor periodismo: el que contextualiza, el que ofrece multiplicidad de fuentes, el que va al territorio y el que escucha antes de hablar”, sentenció la organización, dejando en claro que el sentido último del oficio no es el debate endogámico, sino el servicio directo a los ciudadanos que necesitan entender su realidad.

Lo más visto
Periodismo local y sin partidismo, con pluralidad de voces . Tratando de señalar lo que nos parece mal y reconocer lo que está bien.