
Kicillof bajo presión: la renegociación de la deuda y el pulso con los gremios bonaerenses

Un dato poco conocido: en su reunión con fondos de inversión en Nueva York, el gobernador dio su versión de la suba del riesgo país. Dijo que ocurre porque el horizonte de vencimiento de deuda con el FMI para el año que viene es muy es muy complejo. Casi un adelanto de que, si gana las elecciones, renegocia. ¿Se enteró Caputo y por eso reaccionó? En el entorno de Kicillof aseguran que en Estados Unidos también dijo que siempre pagó en tiempo y forma y que cuando dicen que mostró los números de la provincia, en realidad hay que traducir que dio fe de que el también ajustó, solo que bajo un esquema socialmente viable.
En La Plata siguen con atención otra derivada de la escala parisina del gobierno: las conversaciones con los gobernadores. A diferencia de lo que ocurrió en Nueva York, Milei les prestó atención, les agradeció la presencia, hasta los halagó en los discursos. Caputo y Santilli cenaron a solas con ellos y ahí se puso sobre la mesa la parte del león: ¿van a apoyar la eliminación de las PASO? A diferencia del gobierno, ellos no están apurados con el tema. Plantearon negociaciones bilaterales. Cerca de Karina destacan el buen clima. Dicen que la semana que viene habrá inicio de conversaciones concretas.
En el gobierno creen que octubre puede ser el mes de la definición para las primarias. Será intenso también por otras cuestiones. Kicillof, que ya decidió que se sumará a las manifestaciones del 15 al Congreso contra el decreto 70/23 y las leyes de tierras, endeudamiento y discapacidad, mira de reojo al comité de DDHH de la ONU que tiene a definir el planteo de Cristina para que le habiliten la posibilidad de una candidatura. Pero parece que por ahora no habrá novedades: cerca de la Expresidenta barajan marzo como una fecha más factible, lo que deja abierta la cuestión y le permite prolongar la pulseada.
El gobernador buscará en los próximos días cerrar otro frente de conflicto: el que se abrió con los gremios estatales. El paro que anunció ATE es significativo, no tanto por su impacto -son 24 horas- sino porque habla del angostamiento de un esquema político a la luz de la situación económica. La conducción entidad está alineada con Kicillof al punto que su secretario general, Claudio Arévalo, concurrió al plenario federal del MDF en Avellaneda. Su línea es al menos de convivencia en buenos términos con el gobierno, pero la presión de las bases se hace sentir: los sueldos públicos llevan al menos dos años de caída.
Al igual que ATE, otras centrales como UPCN, SUTEBA y en menor medida FEB se han movido bajo la hipótesis de que Kicillof es de mínima un mal menor ante un discurso libertario que hace de echar empleados públicos y bajarles el sueldo casi una virtud cívica. Incluso ahora, los paros son formalmente convocados bajo reivindicaciones que sin bien son atendibles -violencia escolar, eliminación de regímenes laborales sin estabilidad- no son salariales. ¿Pero el problema de los bolsillos flacos se siente como ruido de fondo. Cuánto falta en ese contexto para que estalle un conflicto por los sueldos de más intensidad en la provincia?
Fuente: Agencia DIB.






