​Adicciones y juventud: apuestas virtuales, sustancias y familia

En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, las doctoras Lucía López e Ileana Pozzi analizan la irrupción del juego virtual en jóvenes, el impacto del consumo de sustancias y las señales de alerta.
26/09/2026

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Por: Dra Lucia Lopez y Dra Ileana Pozzi

1. ¿Qué tipo de adicciones —sustancias o adicciones conductuales, pantallas, juegos— están viendo con mayor frecuencia en las consultas?

Actualmente seguimos viendo con frecuencia consumos problemáticos de sustancias como alcohol, cannabis, cocaína y psicofármacos utilizados sin indicación o fuera de la pauta médica. Pero tambien, han adquirido mucha relevancia algunas conductas problemáticas que no involucran sustancias, particularmente las apuestas online.

También se reciben consultas vinculadas al uso excesivo de pantallas, videojuegos y redes sociales. En estos casos es importante hacer una distinción: utilizar muchas horas una pantalla no significa automáticamente tener una adicción. Lo que nos preocupa es cuando aparece una pérdida de control sobre la conducta y esta empieza a desplazar otras áreas importantes de la vida como el sueño, el estudio, el trabajo, los vínculos o las actividades que antes generaban interés.

Las apuestas online merecen una atención especial porque son muy accesibles desde el teléfono, funcionan las 24 horas y se han naturalizado mucho entre los jóvenes. En Argentina, datos recientes de UNICEF muestran que aproximadamente uno de cada cuatro adolescentes de 12 a 17 años realizó alguna vez apuestas online.

2. ¿Qué rango etario es el más afectado hoy?

No existe una única edad, porque los consumos problemáticos pueden aparecer en cualquier etapa de la vida y el perfil varía según el tipo de consumo.

Sin embargo, la adolescencia y la adultez joven son etapas especialmente importantes desde el punto de vista preventivo. Es una etapa de exploración, búsqueda de pertenencia y mayor tendencia a conductas de riesgo, y actualmente existe además una exposición muy temprana a determinadas conductas a través de internet.

Esto se ve particularmente con las apuestas online. UNICEF informó que la frecuencia de las apuestas online aumenta con la edad: el fenómeno tiene mayor presencia entre los adolescentes de 15 a 17 años y entre los varones. La puerta de entrada puede aparecer alrededor de los 13 años, coincidiendo muchas veces con el acceso a billeteras virtuales.

De todos modos, es importante no perder de vista a los adultos: alcohol, psicofármacos, cocaína y juego problemático también pueden generar cuadros graves en edades mayores. En particular en nuestro medio, el Hospital Municipal de Olavarría, que articula con el Hospital de Hinojo, son marcadamente frecuentes las consultas por consumido de cocaína y marihuana; muchas de ellas, requiriendo internaciones por otras alteraciones psiquiátricas asociadas, como la ideación suicida, la desorganización extrema del pensamiento o conductas agitadas y violentas que pueden englobarse dentro de trastornos psicóticos inducidos por estas sustancias. En otros pacientes, los trastornos psicóticos de base conllevan mayor predisposición al consumo de estas sustancias de abuso y empeoran los cuadros, volviéndolos de difícil tratamiento ambulatorio y generando nuevas internaciones. 

3. ¿A qué señales deben estar atentos los familiares o amigos?

Más que mirar únicamente cuánto consume una persona, hay que prestar atención a los cambios que ese consumo o conducta empieza a producir en su vida.

Algunas señales de alarma son la pérdida de control (querer disminuir o dejar y no poder), dedicar cada vez más tiempo al consumo o a conseguirlo, abandonar actividades que antes eran importantes, aislarse, deteriorar vínculos familiares o sociales, faltar al trabajo o a la escuela, alterar significativamente el sueño o continuar consumiendo a pesar de reconocer que está provocando consecuencias negativas. En ocasiones pueden aparecer ideas de tipo persecutorias o de perjuicio, que alteran el vínculo con sus allegados por pensar que éstos pudiesen llegar a estar conspirando en su contra o planeando algún daño.

También pueden aparecer irritabilidad o cambios importantes del estado de ánimo cuando la persona no puede acceder a aquello que consume, generando, a veces, incluso situaciones de agresividad.

En las apuestas hay señales particulares como preocupación excesiva por apostar o por resultados deportivos, gastos que no puede explicar, movimientos llamativos en billeteras virtuales, pedir dinero reiteradamente, endeudarse, ocultar o mentir acerca de cuánto se apuesta e intentar recuperar las pérdidas apostando nuevamente.

Una señal especialmente importante es cuando la persona empieza a organizar progresivamente su vida alrededor del consumo o de esa conducta. 

4. ¿Cómo funciona el acompañamiento a la familia?

La familia puede cumplir un papel muy importante en el tratamiento, pero acompañar no significa controlar permanentemente a la persona ni hacerse responsable de su recuperación.

Una parte fundamental del trabajo consiste en brindar información: ayudar a comprender qué es un trastorno por consumo, cuáles son sus mecanismos, qué situaciones pueden favorecer una recaída y cómo actuar frente a ellas. También se trabaja sobre la comunicación, los límites y aquellas dinámicas familiares que, aun con buena intención, pueden terminar sosteniendo involuntariamente el problema.

Es importante evitar tanto la estigmatización y el juicio como la minimización. Frases como “lo hace porque quiere” o “si realmente quisiera, podría dejarlo” desconocen la complejidad de estos trastornos. Pero acompañar tampoco significa justificar todas las conductas o resolver permanentemente las consecuencias del consumo.

El tratamiento debe pensarse de manera integral. Según cada caso puede requerir abordaje médico, psicológico, psiquiátrico, social y dispositivos específicos para consumos problemáticos. Muchas veces también es necesario ofrecer un espacio propio a la familia, porque convivir con una situación de consumo problemático genera angustia, agotamiento y conflictos que también necesitan ser atendidos.

 Algunas reflexiones

Cuando hablamos de pensar el tratamiento de manera integral, queremos recordar que el consumo problemático tiene muchas aristas a considerar, más allá del daño físico, el daño a los vínculos, los costos en salud, que podemos llamar “la punta del iceberg” de una adicción.

Resulta fundamental reconocer, en especial por parte del usuario, la multiplicidad de factores que llevan  en primer instancia a volcar la atención, los pensamientos y la conducta hacia una o múltiples sustancias. No podemos dejar de visibilizar las dificultades psíquicas, económicas y sociales que atraviesan a cada vez más individuos, volviendo en ocasiones el malestar insostenible, y a la persona que no accede a la ayuda adecuada, vulnerable a decisiones inmediatas tomadas desde el malestar. En ocasiones, el modo supervivencia extremo al que pueden llegar algunas personas implica una incapacidad de tomar decisiones más allá del presente, muchas veces también condicionadas por largas historias de sufrimiento psíquico no abordado y relaciones interpersonales perjudiciales.

Numerosos estudios sociológicos han reportado correlación entre estilos de apego inseguro, infancias desprotegidas e incapacidad de regulación emocional con una mayor vulnerabilidad al consumo de sustancias como mecanismo de afrontamiento de las dificultades.

En la actualidad, la evidencia es muy escasa con respecto a fármacos con eficacia para tratar este tipo de patología compleja, pero sí es fuerte respecto a la importancia de un adecuado abordaje psicológico, la incorporación de herramientas de regulación emocional, la autorrevisación, el autocuestionamiento, la voluntad para establecer patrones saludables a futuro para abordaje del malestar diario.

Enfatizamos en la necesidad de realizar psicoterapia y psicoeducación en todo individuo que se encuentre con sufrimiento psíquico o crisis que afecten la cotidianidad, más allá de quienes tengan conductas adictivas, como una estrategia de promoción de la salud mental y de prevención primaria de la enfermedad.

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