
En silencio, el ministro de Economía, Luis Caputo, habilitó hace unas horas una medida de urgencia que intenta evitar que la extrema estrechez financiera que complica a la mayoría de las provincias degenere en crisis de gobernabilidad: les aseguró financiamiento inmediato a tasas convenientes, a través de adelantos de coparticipación. Pero Axel Kicillof, que viene de denunciar que Nación “asfixia” su Tesorería, ni siquiera pidió ser incluido en esa ayuda: una contradicción solo aparente detrás de la cual asoma la lectura de la coyuntura política que guiará los próximos pasos del Gobernador.






