Entrenar como profesionales, pero sin serlo
Thiara Miguez/ Agencia Comunica (*)
La practica de un deporte implica, sobre todo, entrenamiento y tiempo. Muchas veces eso se realiza con mucho esfuerzo y a simple vista parece profesional. Pero no lo es. Los costos de encarar un deporte son muy altos y en algunas ocasiones dificulta su práctica, incluso cuando las modas o los éxitos internacionales de algunas disciplinas empujan a muchos chicos y chicas a sumarse a la práctica. Aquí te presentamos el mundo del hockey.
A nivel semiprofesional, Eros Landoni una otra cara que no siempre se ve: más exigencia, más tiempo de dedicación y gastos que siguen saliendo, en muchos casos, del bolsillo del deportista. Practicar hockey implica mucho más que entrar a una cancha. Antes de cada entrenamiento hay que contar con un equipamiento y una cuota. En el Club Atlético Estudiantes de Olavarría, las experiencias son diferentes según la edad y la categoría.
Nicolás Castelo forma parte de la institución desde 2023 y juega en Primera Masculina. Paga una cuota reducida de 10 mil pesos aproximadamente porque tiene domicilio en otra localidad y, además, afronta los gastos del equipamiento. “Los palos están entre 300 y 500 mil pesos y hablamos de un palo de calidad intermedia”, contó. A eso se suman las zapatillas, entre 100 y 200 mil, y las canilleras, que “saldrán arriba de entre 50, 60 mil pesos”, según la marca. Castelo nunca tuvo que dejar de jugar por problemas económicos. “Y si hay algún problema el club busca resolverlo”, señaló. Hoy es profesor de hockey en el mismo club.
La realidad es diferente para los jugadores más chicos. Clara Matharán tiene 15 años, juega desde los 8 y actualmente integra la categoría Sub-16. Sin embargo, Clara remarcó que en Estudiantes el dinero nunca fue un impedimento: “lo económico justamente en este club nunca fue un problema porque acá, si no tenés nada, te prestan. O sea, no es necesario tampoco comprarte todo”. Además de los gastos, observa otra dificultad: a su entender, “el periodismo por ejemplo no le da la importancia que merece”.
En Primera Femenina, Morena Grosso juega desde Sub-12. Según contó, un palo ronda los 500 mil pesos y unos botines alrededor de 200 mil pesos. Sus padres cubren esos gastos. Morena estudia Educación Física y organiza sus tiempos entre el estudio y el hockey: “estudio antes de venir a entrenar o a la mañana".
Del club al nivel superior: entrenar como semi-profesional
La situación económica se vuelve más compleja cuando aumenta la exigencia deportiva. Eros Landoni, jugador olavarriense que integra el plantel de Santa Bárbara de La Plata, describió como “rotundo” el cambio respecto de su etapa en Estudiantes. “No es profesional, se le llama profesional porque cambia el sentido de competición y sentido de entrenamiento y además que jugás con los mejores todo el tiempo”, explicó. “Entrenás como un profesional, le dedicás mucho tiempo”. Su preparación incluye gimnasio, cancha, psicólogo y nutricionista.
La rutina ocupa entre dos horas y media y tres horas por día, y se extiende durante los partidos. Sin embargo, el nivel de exigencia no significa que reciba un salario. “No tengo un sueldo”, afirmó. Landoni define su situación como un hockey “semi profesional”: “No tenés un sueldo, pero entrenás como un profesional directamente”.
Para sostener esa rutina, trabaja. “Yo trabajo hoy en día, entonces me mantengo con eso. Pago la cuota, mi ropa y demás”. También contó que otros jugadores buscan ingresos para continuar: “Muchos de los jugadores que están acá en mi plantel, como yo hasta hace poco tiempo, son entrenadores para pagar su propia cuota”.
El costo económico incluso lo llevó a pensar en abandonar. “Muchas veces pensé dejar el deporte, la verdad que es un deporte caro”. Entre los gastos mencionó palos, botines, indumentaria y cuotas. “Las cuotas no son baratas porque tenés la cuota del club y la cuota del deporte”. A eso se suma “mucho sacrificio extra para el deporte”. A pesar de las dificultades, siempre buscó la manera de continuar, con trabajo y apoyo familiar.
También señaló que existe una idea sobre quienes compiten en niveles superiores: “Muchos piensan que jugar este nivel, como yo, como que me llega plata y como que soy jugador profesional”. Sin embargo, “nosotros no ganamos plata en sí, ojalá fuera así, pero no”. Según explicó, “para ganar plata tenés que ir a Europa. Ahí ya es profesional, te pagan por jugar”. Mientras tanto, aquí cada uno debe pagar “tu cuota, tu palo, tu vestimenta” y contar con sponsors, en el mejor de los casos.
Desde la mirada del club, Francisco Amoroso, profesor y entrenador de hockey en Estudiantes, explicó que es difícil establecer un costo único porque los jugadores provienen de diferentes barrios y tienen realidades familiares distintas. “Acá viene mucha clase de jugadores, de distintos barrios, de distintos lugares, diversas familias”, señaló. El club sostiene la actividad mediante la cuota social y, ante una dificultad económica, puede otorgar una beca: “Si hay alguno que tenga algún inconveniente, lo terminamos becando”.
Según Amoroso, en Argentina hay una presencia femenina mucho mayor: “Más o menos cada cinco equipos de mujeres, recién hay uno de varones”. También destacó el rendimiento de Las Leonas y el tercer puesto de Los Leones, quienes obtuvieron importantes premios recientemente. Pero los resultados deportivos no necesariamente se traducen en presencia permanente en los medios. Amoroso diferencia reconocimiento y difusión: “El reconocimiento yo creo que está”. Sobre la difusión, señaló: “se ven dos partidos en una semana televisados y cuando lo comparás con cualquier otro deporte, eso es muy poco”.
Castelo coincide y reclama “una mayor visibilidad”. Actualmente se transmiten pocos partidos y en una plataforma paga: “no hay un nivel como el del fútbol u otro deporte, que prendés la tele y siempre ves algún partido”.
Las Leonas y la posibilidad de mayor difusión
Los logros de la Selección Argentina aparecen como una posible oportunidad para acercar más personas al hockey. Después del campeonato de Las Leonas, los entrevistados observan distintas señales. Amoroso señaló un pequeño aumento de la matrícula después del campeonato, aunque no lo atribuye únicamente a Las Leonas. También coincidió con el comienzo de la temporada al aire libre y con mejores condiciones climáticas. Según contó, comenzaron a verse “dos, tres chicos más por categoría”.
Landoni considera que el campeonato puede generar más interés. “Yo creo que va a generarse un poco más de interés en lo que es la parte femenina”, afirmó. Para el jugador, los éxitos de Las Leonas pueden producir un “Boom” en los clubes. “Siempre que hubo algún campeonato que Las Leonas salieron campeonas o algo por el estilo, se generó una cierta cantidad de gente que quedó con el hockey”, explicó.
Una mayor exposición, sostuvo, puede permitir que el público conozca las condiciones en las que entrenan muchos jugadores. En su experiencia, actualmente nota más personas siguiendo el hockey por televisión. En Estudiantes, algunos jugadores dependen de sus padres. Otros trabajan en el propio club. En categorías superiores, como la de Landoni, se necesita combinar entrenamiento, trabajo, nutrición y preparación psicológica para sostener una actividad que exige como una profesión, pero que no siempre se remunera como tal.
Las historias de Nicolas, Morena, Eros y Clara muestran distintas formas de afrontar una misma realidad. Hay quienes reciben apoyo familiar o del club y quienes necesitan trabajar para pagar sus gastos. Todos comparten una razón para continuar: el vínculo con el hockey. Porque detrás de cada palo hay una compra que afrontar, detrás de cada entrenamiento hay horas de dedicación y detrás de cada partido hay jugadores que buscan la manera de seguir. Cuando jugar también cuesta, los gastos detrás del hockey forman parte de la historia de quienes siguen eligiendo entrar a la cancha.
(*) Estudiante de Periodismo. Colaboradora en Agencia Comunica