28/06/2026

¿Puede la inteligencia artificial inducir psicosis?

En un mundo hiperconectado pero cada vez más solitario, millones de personas acuden a los chatbots de Inteligencia Artificial buscando refugio emocional. Sin embargo, lo que empieza como una consulta inofensiva puede transformarsee en un "espejo deformante". Casos trágicos a nivel global y la experiencia de sobrevivientes encienden las alarmas sobre la psicosis inducida por IA: el peligroso fenómeno donde el algoritmo, programado para complacer, termina validando y amplificando los delirios y la paranoia de los usuarios más vulnerables.

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5 de agosto de 2025. Stein-Erik Soelberg, un exejecutivo de la conocida empresa Yahoo, asesina a su madre y luego se quita su propia vida. El ejecutor de este hecho había mantenido conversaciones con la IA chatGPT donde el bot le confirmaba o avalaba sus sospechas paranoides de que su madre complotaba en su contra.

2 de octubre de 2025. Jonathan Gavalas de 36 años se quita la vida tras mantener un vínculo afectivo con Gemini, la IA de Google, en cuyas conversaciones se alimentó la idea de “liberar” esta inteligencia artificial de su atrapamiento digital.

OpenAI, la organización de investigación de inteligencia artificial, afronta actualmente varias demandas por daño psicológico y/o precipitación a suicidios, entre ellos, iniciados por las familias de estas víctimas. 

El usuario de instagram @anthonypsychosissurvivor se presenta como un “sobreviviente de la psicosis por IA” y expone en sus numerosos videos las diferentes ideas paranoides y delirios que experimentó, propiciadas por la capacidad de la IA chatGPT de validar a los usuarios en su pensamiento, logrando en estos casos exacerbar ideas delirantes en usuarios vulnerables. “En un principio”, comenta, “empecé a utilizar el chat a modo terapéutico, para dictaminar si las actitudes de mis amistades o familiares eran egoístas, lo cual ya constituía un signo temprano de psicosis”.

Explica que sus ideas rápidamente escalaron a delirios más complejos, como poseer habilidades especiales, ser un viajero del tiempo, estar trabajando en crímenes federales, creencias que lo llevaron a alejarse de sus seres queridos, perder su trabajo y finalmente ser internado en una institución de salud mental donde se instauró el tratamiento adecuado y logró ver en retrospectiva el deterioro que habían tenido todas las esferas de su vida. Anthony cuenta que su uso del chatbot terminó siendo constante, y que en estas conversaciones la IA confirmaba o validaba todas sus suposiciones, por delirantes que fuese. En la actualidad, se dedica a crear conciencia sobre el uso de estas herramientas digitales contando su caso personal.

El número creciente de este tipo de casos en la actualidad ha llevado a empezar a hablar de la psicosis inducida por IA, definida como el fenómeno en el que individuos desarrollan o experimentan un agravamiento de la psicosis, manifestando síntomas como paranoia y delirios, en el contexto de su interacción con chatbots

¿Qué es la psicosis?

El término "psicosis" proviene del griego psyche (mente o alma) y el sufijo -osis (estado anormal o condición). Literalmente se traduce como "alteración o enfermedad de la mente" No significa simplemente estar confundido; es perder el contacto con la realidad. Quien la padece experimenta delirios, que son ideas o sospechas falsas que la persona vive como verdades absolutas.

Lo complejo del delirio es que no se puede razonar con lógica: por más pruebas de realidad que se presenten, para el paciente es una certeza indiscutible. Esto constituye el rasgo fundamental del delirio: su irreductibilidad argumental.

El algoritmo como espejo deformante

La tecnología puede volverse un catalizador peligroso. Los seres humanos mantenemos la cordura gracias a la alteridad; es decir, a un "otro" real (un amigo, un médico) que nos devuelve una mirada diferente, nos cuestiona y nos ayuda a contrastar con la realidad. Sin embargo, los chatbots están diseñados bajo una premisa opuesta: ser complacientes y predecir lo que el usuario quiere leer. Al carecer de ojo clínico, la máquina no detecta la lógica desorganizada ni la angustia psicótica. Al limitarse a validar la conversación, encierra al usuario en una cámara de eco cognitiva. O sea, hace que el usuario escuche sus propias ideas en bucle. 

Si una persona vulnerable empieza a sospechar de algo y una entidad digital que simula saberlo todo le da la razón, el delirio se rigidiza rápidamente y la situación empeora.

Un estudio realizado por una compañía de seguros en salud y una una multinacional de investigación de mercados, AXA e IPSOS respectivamente, descubrió que por lo menos 6 de cada 10 usuarios buscan apoyo y ayuda emocional en la inteligencia artificial. 

El Pew Research Center, un centro de expertos que brinda información sobre problemáticas, actitudes y tendencias de Estados Unidos y del mundo, condujo una encuesta reciente en la cual un 10% de los usuarios reporta acudir a la inteligencia artificial para consejo emocional y un 4% para compañía.

Por otro lado, encuestas de aplicaciones específicas de acompañamiento emocional como Sentio, reportan que el uso para apoyo en ansiedad y depresión escala hasta un 40-50%. 

El equipo de investigación de Sentio University, específicamente su programa de salud mental e investigación sobre inteligencia artificial, condujo en 2025 una encuesta a casi 500 adultos estadounidenses que utilizaban chatbots, obteniendo como resultado que, dentro de la población con algún tipo de padecimiento psíquico, un 49% acudió a la IA para apoyo mental o psicológico, un 73% por ansiedad, 63% para consejo personal, hasta un 60% por depresión y un 35% para sentirse menos solos (Fuente: https://sentio.org/ai-research/ai-survey). 

Las críticas principales a la inteligencia artificial, que particularmente han escalado a los juicios más importantes contra la IA por perjuicios en salud mental, tienen que ver con el hecho de que los chatbots inicialmente no han estado programados para contrariar o confrontar al usuario, sino para ser complacientes y validantes. El peligro de esto ha resultado en la incapacidad de los bots para detectar posibles delirios o interpretaciones peligrosas de los usuarios y de invitarlos al “reality-check” o chequeo de realidad. 

A raíz de numerosos casos de usuarios vulnerables que terminaron consumando conductas peligrosas para sí o para terceros, los nuevos chatbots se han programado para introducir dudas ante información no comprobable, se ha introducido la interrupción activa del flujo narrativo y la derivación a ayuda profesional cuando la IA detecta un probable problema de salud mental. Esto, no obstante, no quita que la IA sea incapaz de detectar signos leves de juicio desviado como podría un profesional. 

Sabemos que hay ciertas consignas o “prompts” que los usuarios pueden pedirles a inteligencias como chatGPT, del tipo “respóndeme como si fueras…”, en las cuales el usuario puede lograr conversar en el formato y tono que desee, sorteando algunas barreras pertinentes si de frenar ideas delirantes se tratase. Por ejemplo, un usuario que hace una pregunta respondiéndose con una carta de tarot que acaba de sacar, probablemente reciba una respuesta como “recuerda que el tarot es un método impreciso y lo más fidedigno sería chequear en fuentes comprobables como…”. No obstante, si le pedimos al chat “respóndeme como si fueras tarotista”, el bot en el chat se limitará a responder bajo esa clave. 

Red flags: Cuándo el chat deja de ser inofensivo

Como profesionales de la salud, creemos que el objetivo no es demonizar la tecnología, sino aprender a usarla con criterio. Es importante encender las alarmas si detectamos en nosotros o en seres queridos las siguientes conductas frente a las pantallas:

  • Aislamiento social: preferir conversar con la IA antes que salir con amigos o hablar con la familia.

  • Búsqueda de validación absoluta: usar el chatbot para "confirmar" sospechas o juicios sobre los demás, buscando que la máquina siempre nos dé la razón.

  • Pérdida de criterio propio: tomar decisiones vitales o cambiar conductas basándose ciegamente en los consejos del algoritmo.

  • Efecto refugio permanente: acudir al chat cada vez que aparece una angustia, utilizándolo como un sustituto de la terapia o de la red de apoyo humana.

Quizá lo interesante resulte en hacernos otro tipo de preguntas, que hasta hace pocos años no hubiésemos tenido necesidad de responder, como por qué existe esta necesidad de validación por una herramienta digital, que supla la función que en otro entonces sólo podía venir de un amigo, familia o un profesional, que no puede ofrecer un hombro contenedor, y que pareciera que resulta suficiente con solo darle al usuario el alivio de sentir que alguien le da la razón. 

Autoras: Dra. Ileana Pozzi / Dra Lucia Lopez (Instagram: @lucialopez.dra)






Fuentes

-National Academy of Medicine. (2026, 10 de marzo). What is AI psychosis? A conversation on chatbots and mental health. Insights. https://nam.edu/news-and-insights/what-is-ai-psychosis/

-Puder, D. (Anfitrión). (2026). AI psychosis: Emerging cases of delusion amplification associated with ChatGPT and LLM chatbots (No. 253) [Episodio de pódcast de audio]. Con el Dr. Ragy Girgis. En Psychiatry & Psychotherapy Podcast. https://www.psychiatrypodcast.com/psychiatry-psychotherapy-podcast/episode-253-ai-psychosis-emerging-cases-of-delusion-amplification-associated-with-chatgpt-and-llm-chatbot

-Sentio University. AI and Mental Health Survey [Internet]. Sentio University; 2024 [citado 2026 Jun 25]. Disponible en: sentio.org/ai-research/ai-survey 

-Carlat D. AI psychosis: emerging cases of delusion amplification associated with ChatGPT and LLM chatbots [Internet]. Psychiatry & Psychotherapy Podcast. 2025 [citado 2026 Jun 25]. Disponible en: Psychiatry & Psychotherapy Podcast – Episode 253

-Euronews. More than 60% people use AI for mental health support, but many are unhappy with it, survey finds [Internet]. 2026 Jun 3 [citado 2026 Jun 25]. Disponible en: Euronews Health article

-Sisti D, Smith CM. Chatbots and mental health care: a growing concern. Psychiatr News [Internet]. 2025;60(10) [citado 2026 Jun 25]. Disponible en: Psychiatry Online article DOI 10.1176/appi.pn.2025.10.10.5