Un barrilete al cielo: Carta abierta a mi papá en su día
Entre los recuerdos de la infancia, la pasión por el trabajo y el dolor de la ausencia, una profunda reflexión sobre el amor filial, los valores heredados y el vacío inmenso de una silla vacía.
*Por Maximiliano Cooper Pondarre
No hay ni whatsapp, ni Facebook, ni celular en el cielo, por este motivo me cuesta mucho charlar con vos.
Quiero retrotraerme a los recuerdos de mi niñez, cuando remontábamos barriletes los fines de semana en el parque ¿te acordas? Ahora me gustaría construir uno y lanzarlo hacia arriba pero con este mensaje: “Feliz día papa, te quiero mucho.”
Fue realmente muy duro levantarme de la cama y no poder hacerte un cafecito deseándote felicidades como lo hacía siempre en tu día.
Fue muy duro no poder sentir esos abrazos calurosos. Es tan dura la vida sin vos papa que ni siquiera te imaginas.
Hoy en el almuerzo estaba esa silla vacía sin tu presencia, hoy faltaba tu alegría que te caracterizaba, faltaba esos ricos asados que hacías en estas ocasiones especiales, faltaba tu humor, sinceridad.
Se te extraña muchísimo, ahora mis lágrimas se desplazan por el teclado de mi computadora, son lágrimas de amor, manifestaciones simbólicas que indican que nunca te voy a olvidar.
Me levante temprano para mirar los recuerdos, que quedaron atrapados en el portarretratos, allí puedo oler tu presencia, y tu inmensa bondad. hicimos viajes juntos a tantos lados, y descubríamos la magia y los misterios de cada lugar.
También quedaron atrapados acontecimientos tan importantes como cumpleaños, fiestas, casamientos, e innumerables momentos de la vida que tanto me marcaron.
Eras muy trabajador, y en cada cosa que emprendías le dejabas el alma, la pasión y todo tu talento. Además amabas las cosas más simples de la vida como por ejemplo: Una charla con amigos, un café. Y eras un gran sabio de muchísimas películas, recordabas desde directores hasta actores. Y en la cocina ni te cuento los manjares que preparabas, creo que no tenías nada que envidiarle a ningún chef de nivel internacional.
Me comprabas juguetes que iban desde superhéroes, autitos, rompecabezas, revistas infantiles, computadora, celular, vestimenta, y hasta me regalaste un piano de juguete donde me enviciaba todo el día apretando las teclas, y fue ahí que la música se convirtió en una parte tan importante de la vida, e inclusive hasta un caballo, Rosendo, que hemos salidos campeones alguna vez.
Muchas veces nos hemos peleado, bueno ¿Qué padre no se peleó con sus hijos alguna vez? Pero después a otra cosa mariposa. Eras el guardián de la familia nos defendías con uñas y dientes cada vez que pasábamos por una mala situación, igual que mi vieja.
Me acuerdo que eras muy fanático del golf, y la verdad que jugabas muy bien, cuando era niño te acompañaba en las canchas, fuiste un crack, conseguiste varios triunfos,¡¡¡¡ y como lo festejábamos eeh !!!! Tampoco me voy a olvidar los que nos divertíamos cuando compraste la camioneta y pasábamos por el barro, cuanta felicidad juntas.
Además me llevaste a los circos, al cine, a los jueguitos y todo lo posible para amortiguar mis aburrimientos de fines de semana, que bien lo pasaba con vos, cuantas aventuras transitamos en este camino tan maravilloso de la vida.
Es realmente admirable toda la entrega que tuvo mis viejos conmigo y mis hermanos, nos ayudaste muchísimo, incluso en situaciones que muchas veces no se tornan nada fácil.
Muchas gracias por los comentarios y los consejos, te debo todo papa, sé que me quisiste muchísimo y que te desvivías demostrándomelo en todo sentido.
Sos parte de mi sangre y de mi historia, esta historia que con sus sabores dulces y amargos, sigo escribiendo en las páginas de mi vida.
Hoy volví al parque, a esos mismos juegos que me acompañabas de la mano cuando era solamente un niño, esos mismos juegos que ahora están lleno de telarañas, sin color, sin movimientos, nunca más me subí a ellas.
El parque estaba desolado con su traje triste de otoño, las flores estaban tristes y los Arboles también, así se encuentra mi alma sin tu presencia, hay un vacío que solamente vos lo podes llenar.
Estoy muy muy triste, claro que lo estoy, mi alma está totalmente destrozado, el invierno claramente llego a mi corazón, hace mucho frio en mi vida y necesito la cobija de papa, en realidad lo necesito mucho a papa, ya no hay más primaveras, porque de un día para el otro todo se alfombro de hielo, mi sonrisa quedo a diezmada por la neblina de la tristeza.
Mi vida es muy dura sin papa, solo me quedan los hermosos recuerdos que guardo en un baúl de mi corazón, también me quedan los buenos valores que el mi inculcó, como la honestidad, la solidaridad, el trabajo y el compromiso, ir siempre tras la verdad y que esos valores lo pongo en mi profesión de periodista.
Solo quiero agradecer a mi familia que amo con todo mi corazón, lo mismo que mis amigos y profesores que me acompañan en estos difíciles momentos, todavía hay un poco de luz en tanta oscuridad, creo que tengo esperanza de poder salir de esta depresión que me está matando.
Papa gracias, muchas gracias por darme la Libertad de volar, de enseñarme que todas las cosas tienen solución, que de los errores se aprenden, y hay que pedir perdón cuando uno se equivoca, muchas gracias por darme tu inmenso amor, te quiero muchísimo, sos muy grande, mi ídolo, mi vida, mi todo.
Como me gustaría mandarte al cielo un “Feliz día papa” en un barrilete lleno de amor.