Cuando el campeonato más importante se gana fuera de la cancha: El Fortín y el valor de cuidar cada latido
Detrás de cada entrenamiento y cada partido, hay una comunidad que decidió no dejar nada al azar. Con la compra de dos desfibriladores y la capacitación de todo su personal en RCP, la institución de la Avenida Pellegrini demuestra que la verdadera grandeza de un club de barrio se mide en la seguridad y el cuidado de sus familias.
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​En el deporte, a menudo nos obsesionamos con los segundos que faltan para terminar un partido, con el tiempo que lleva una jugada o con la velocidad de un contraataque. Sin embargo, existen otros segundos mucho más cruciales: aquellos en los que se define una vida.
​Entendiendo que los clubes sociales y deportivos no son solo espacios de competencia, sino los grandes puntos de encuentro de la comunidad olavarriense, el Club Social y Deportivo El Fortín dio un paso fundamental en materia de salud y prevención comunitaria. Gracias al esfuerzo coordinado de la Comisión Directiva y el aporte de todas sus disciplinas, la institución logró incorporar dos Desfibriladores
Externos Automáticos (DEA), que estarán distribuidos estratégicamente en sus sedes de Avenida Pellegrini y Avenida Urquiza.
​Pero la tecnología, sin conocimiento, es solo un aparato en una pared. Por eso, el último viernes se completó la segunda jornada intensiva de capacitación y certificación en Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y manejo del DEA, destinada de forma obligatoria a profesores, coordinadores y al personal que día a día trabaja en el predio.
La muerte súbita o los paros cardiorrespiratorios no avisan. Pueden ocurrirle a un atleta de alto rendimiento, a un niño de las inferiores o a un abuelo que fue a alentar desde la tribuna.
Las estadísticas médicas son tajantes: cuando el corazón se detiene, cada minuto que pasa sin asistencia disminuye un 10% las probabilidades de supervivencia.
​Ahí radica la importancia de que el personal de un club sepa hacer RCP. Esas maniobras manuales iniciales no requieren ser médico; requieren decisión y entrenamiento.
Son el puente de tiempo necesario que mantiene el flujo de sangre al cerebro hasta que llega la ambulancia. Saber presionar el pecho con el ritmo y la fuerza adecuada es, literalmente, el límite entre una fatalidad y un milagro.
Con la llegada de los desfibriladores, El Fortín pasa a formar parte del selecto grupo de instituciones cardioprotegidas de la región.
El DEA es un dispositivo inteligente que guía al usuario paso a paso con voz humana y solo emite una descarga eléctrica si detecta que el corazón del paciente la necesita. Su presencia en los predios de Urquiza y Pellegrini reduce drásticamente los tiempos de respuesta ante una emergencia vial o deportiva.
​Esta inversión de la "comunidad fortinera" no se mide en términos económicos, sino en tranquilidad para las familias que cada tarde dejan a sus hijos en los entrenamientos.
En tiempos donde la inmediatez domina la agenda, detenerse a pensar en la salud colectiva y capacitar a quienes cuidan a nuestros jóvenes es, quizás, el campeonato más importante que El Fortín puede ganar este año.
​La pelota seguirá rodando en las canchas de la avenida Pellegrini, pero a partir de ahora, cada latido estará un poco más seguro.