Bananas musculosas y frutillas vengativas, ¿de qué se tratan las “frutinovelas” que son virales?
Las historias son protagonizadas por frutas humanizadas, tienen millones de reproducciones y tratan conflictos clásicos de las novelas, como el amor y la infidelidad.
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Hace poco más de un mes, un nuevo fenómeno explotó en las redes sociales Youtube, Instagram y Tik Tok. Se trata de las “frutinovelas”, historias que son emitidas mediante reels, tienen final abierto y lo más llamativo es que las protagonistas son frutas y verduras, como la manzana y la frutilla, con características antropomórficas. Creadas con inteligencia artificial por un jóven colombiano, interpretan historias de drama, amor y engaño, y encarnan los históricos roles de género. Las preguntas que surgen son: ¿por qué estas historias enganchan al público? ¿Qué tienen que hace que muchas personas las elijan “como la novela durante el almuerzo”?
En el primer capítulo de “Un secreto oscuro” –el inicio de las frutinovelas–,“Naranja” deja que su amiga “Limón” se duche en su casa, pero en el baño se encuentra con el “Señor Banana Negra”, con quien inicia un romance a escondidas. Ambas amigas frutas quedan embarazadas y, en el parto, Naranja se entera de la infidelidad. El Señor Banana Negra le da un cheque a Limón y se queda con su hijo para volver a formar su familia convencional con Naranja. Limón promete venganza. Esta historia tiene millones de visualizaciones en Tik Tok y continúa en los reels que le siguen a través de varios capítulos.
El fenómeno originalmente fue lanzado por William Rico, un estudiante de Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Colombia. Para un trabajo de la facultad, tenía que crear una producción audiovisual con elementos innovadores. Así, durante el proceso de prueba, publicó la microhistoria en sus redes sociales y, a las pocas horas, se viralizó. Desde ahí, Rico siguió creando y publicando y, como todo producto viral, varias personas comenzaron a generar un contenido similar.
Los personajes de las frutinovelas contribuyen a la hipersexualización y encarnan, como mucho de lo que se viraliza en redes sociales, los roles de género. Las frutas “femeninas” quedan relegadas a dos arquetipos. Está la esposa abnegada, sufridora y sumisa que, en muchos casos, es representada por una manzana. También, está la villana vengativa que se viste con escotes y tiene las líneas del cuerpo bien marcadas. Muchas veces, quien la interpreta es la frutilla. En el caso de los protagonistas masculinos, perpetúan el rol de hombre rudo, que cuida y salva a su esposa, o de galán mujeriego, con actitudes tóxicas (como el control de la pareja o celos extremos) que son romantizadas o justificadas por la trama.
La nueva novela del almuerzo
Los reels tienen millones de reproducciones en las distintas plataformas y, en algunos comentarios, se puede leer: “Mi novela del almuerzo”, “queremos la venganza”, “el giro de esta historia me tiene enganchadísimo”, “que nadie se entere que miro esto”. Hay un público que consume y espera al próximo capítulo, como si de una ficción tradicional se tratase.
En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas, Alejandra Pía Nicolosi, magíster en Comunicación Social e investigadora en ficción y artes escénicas de la UNQ, cuenta: “Ver ficción es una necesidad ancestral que tenemos como seres humanos. Vivimos, contamos y escuchamos historias. Las buscamos en radionovelas, fotonovelas, en la televisión, en el streaming y lo más reciente son las series verticales, que es donde se insertan las ‘frutinovelas’”.
Una serie vertical es diseñada para ver desde los celulares, con episodios muy breves y la idea es que sean dinámicas para ser consumidas en plataformas como Tik Tok, YouTube Shorts o Instagram. En Argentina, “TILF” es vendida como la primera serie vertical del país protagonizada por Gimena Accardi y Seven Kayne. “En el caso de las frutinovelas, se combinan dos elementos que despiertan la curiosidad de los espectadores: el hecho que se emite por celular, algo que siempre tenemos en la mano, y la fascinación generalizada que existe por los alcances que tiene la IA”, describe Nicolosi.
Y agrega: “Las historias universales, como el drama o el amor, siempre fueron un vector que logra conectar con las personas. Funcionó en las novelas para radio, para televisión, y no me sorprende que lo haga también en las frutinovelas. Por otro lado, lo que sucede acá es que se da una paradoja entre algo que se inserta en el mundo moderno y sus narraciones, que son súper arcaicas al reproducir los roles de género. ‘La Leona’ es más actual que estas narrativas”. “La Leona” fue una ficción argentina emitida en 2016 y protagonizada por Nancy Duplaá y Pablo Echarri.
Por otra parte, Nicolosi propone otras dos variables para pensar este fenómeno. Este fenómeno se inserta en un contexto donde las derechas avanzan y todo lo logrado por feminismos, derechos humanos y otros colectivos es demonizado y cuestionado. “Traen a la escena el pensamiento conservador con ideas rancias de familias e identidades. Además, hay que tener en cuenta que el creador de esta tendencia es de uno de los países con mayor tradición de novelas de Latinoamérica, junto con Brasil y México.
Si bien Colombia se modernizó mucho en el último tiempo, seguramente él tenga valores que reproducían las viejas telenovelas del país. Estoy hablando de aquellas previas a las narconovelas o a las más clásicas, como Betty La Fea. Es una hipótesis”, desglosa la investigadora.
Este fenómeno se suma al del Brainrot italiano con personajes antropomórficos como Tralalero Tralala, un tiburón con zapatillas azules. El algoritmo de las redes sociales no tiene en cuenta el mensaje que transmiten estos productos ni a quienes va dirigido –generalmente, niños y adolescentes–, mientras el usuario lo reproduzca, la plataforma continuará sugiriendo este tipo de contenido.
* PorLuciana Mazzini Puga/ Agencia de Noticias Científicas de la UN Quilmes.