La revolución silenciosa de la cocina: cuando el desecho deja de ser basura y se transforma en vida
​En el Centro Cultural San José, un grupo de olavarrienses se reunió para frenar el ritmo de las pantallas y volver a lo básico: descubrir que el desecho de la cocina no es basura que se esconde, sino un recurso lleno de vida.
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En una mesa alargada había cajones de color negro de compostaje, más atrás una pantalla blanca para reproducir el power point y al frente gente sentada para escuchar la disertación del ingeniero Gustavo Núñez sobre el taller de Lombricultura y Compostaje en el salón cálido del Centro Cultural San José que se realizó el día miércoles 27 de Mayo a las 18 hs .
​Este taller es una vuelta hacia la naturaleza y de pensar la forma de devolver a la tierra todo lo que nos brinda; de esta forma nada se tira, todo se transforma.
​En esta línea, Gustavo Núñez, quien es ingeniero y tallerista de este proyecto, en diálogo con Diario Olavarría explicó que el Compostaje/Lombricultura: "Es una manera de transformar un residuo orgánico que se genera en casa, ya sea en la cocina o en el jardín, en un abono que podemos usar de forma gratuita".
​Vale mencionar que la producción de compost, o humus, está muy difundida a nivel doméstico; son cada vez más los que deciden transformar su basura en abono para sus plantas y de esa manera reducir la cantidad de residuos que desechan. "Es muy lindo ver cómo, de una manera muy sencilla, transformamos algo que en casa se desecha en un abono gratuito y de muy buena calidad. La verdad que sirve para cualquier cosa. Si tenés una huerta o plantas, vas viendo cómo un elemento que vos mismo generaste y transformaste ayuda a mejorar esa planta", señaló muy entusiasmado el tallerista.
​Cada vez más personas están interesadas en hacer un cambio para cuidar nuestro medio ambiente y por eso tratan de asesorarse y capacitarse. Entre las opciones elegidas están los talleres de Lombricultura y Compostaje que brinda la Municipalidad de Olavarría a través de la Coordinación de Ambiente de la Secretaría de Desarrollo Económico y Productivo.
​En esta línea, Núñez dijo: "Una vez que la persona empieza a compostar, viene a los talleres y empieza a probar, se da cuenta realmente de lo que genera. Al separar lo que sirve, notás que la bolsa de basura que antes sacabas tres o cuatro veces por semana, ahora la sacás una sola vez. Todo lo que estabas tirando lo podés volver a utilizar", remarcó.
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En un mundo donde las pantallas, los videojuegos y las tecnologías son protagonistas, reconectar con la naturaleza nos invita a poner las manos en la tierra para sentir esa energía que nos brinda. "Nosotros siempre decimos que el que empieza a compostar, en algún momento empieza a hacer una huerta. Eso te conecta con la tierra: ver crecer una plantita o una semillita que brotó es una manera hermosa de acercarse a la naturaleza, sobre todo para los más chicos, que casi piensan que es magia ver cómo la materia se transforma en tierra", añadió.
​Hay que pensar que el compostaje no es nuevo, contó Núñez, sino que ya lo hacían mucho nuestros abuelos y la descomposición se genera sola en la naturaleza. "Lo que nosotros hacemos acá es imitar ese proceso de manera controlada para obtener un beneficio, pero es un ciclo natural que sucede desde siempre", describió.
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En este aspecto agregó: "Hay que entender que ese residuo lo generó uno, y compostar es una manera de aportar, desde casa, un pequeño granito de arena para ayudar a que sea un mundo mejor", concluyó el tallerista Gustavo Núñez.
*Por Maximiliano Cooper Pondarre