Pelotas que pican en el barro de la crisis: el nuevo gimnasio de la UNICEN
Con la presencia del rector Marcelo Aba y los decanos de las facultades locales, quedó oficialmente habilitado el nuevo espacio deportivo en el campus universitario. Durante el acto, las autoridades destacaron el valor de concluir la obra en el actual contexto económico y exigieron el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario ante el freno de la obra pública nacional.
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​Redes tensas, pelotas de vóley picando en el parquet, afuera una multitud que espera. En el campus de la UNICEN en Olavarría, la expectativa se palpa en el aire por la inauguración del nuevo gimnasio.
​La estructura de color gris imponente con su techo de chapa a dos aguas, guarda en su interior una cancha impecable donde el azul y los márgenes bordó delimitan el juego. De una punta a la otra, dos arcos chicos pintados de blanco y rojo completan la escena de un espacio que promete ser refugio y encuentro.
​Mientras los chicos peloteaban entusiasmados, una voz amable los invitó a salir: era el momento de colgar en el portón la clásica cinta celeste y blanca. Con el micrófono encendido y las autoridades acomodándose en sus lugares, la ceremonia estaba a punto de empezar.
El clima era de mucha alegría y emoción por ese nuevo gimnasio . De repente la anfitriona tomó el micrófono y dió las palabras de bienvenida: "Hoy nos encontramos reunidos aquí en la sede de Olavarría para celebrar un hito fundamental en el crecimiento de nuestra universidad. Hoy inauguramos el querido y anhelado gimnasio polideportivo universitario ".
Había alrededor muchísimos chicos, estudiantes universitarios, y público general mirando atentamente el acto; al frente , como protagonistas se ubicaron Marcelo Aba quien es rector de la UNICEN, María Peralta, decana Facultad de Ingeniería ,Gustavo Flensborg, decano Facultad de Ciencias Sociales y Gustavo Otegui, decano Facultad de Ciencias de la Salud.
Luego de la entrada de la bandera de ceremonia, las voces de estudiantes, vecinos y autoridades se fundieron en un solo canto: 'Oid mortales el grito sagrado: ¡Libertad, libertad, libertad!'. El Himno Nacional Argentino cobró una fuerza distinta en el ambiente.
Mientras tanto, en la otra punta, afuera y al costado del galpón, algunos de los chicos de los Centros de Estudiantes se movían ágiles dentro del humo del fogón, apurando las hamburguesas que mucha gente estaba dispuesta a disfrutar luego del acto.
El rector, de camisa celeste, saco y corbata negra con puntitos blancos, saludó a los presentes.
Durante su alocución, brindó detalles sobre el nacimiento de la obra, el desafío de construir en este contexto hostil y lanzó dardos directos hacia el Gobierno Nacional, exigiendo el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
​"Hace cuatro años la Argentina era distinta. Tenía muchas cosas diferentes; entre ellas, un Ministerio de Educación, un Ministerio de Ciencia y Tecnología, y un Ministerio de Obras Públicas. Además, había un diálogo permanente con las universidades.
Es en esa realidad que nace esto que estamos viendo hoy aquí", señaló, apuntando al nuevo edificio.
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Tras recordar las gestiones con el ministro de Educación de aquel entonces, Aba aclaró el rol social que tendrá el predio: "Va a tener mucho uso para quienes habitan el campus, pero también para el resto de la comunidad. Durante años la universidad utilizó espacios de clubes que nos permitieron llevar a cabo nuestras actividades. Para nosotros va a ser un placer que la ciudad de Olavarría también pueda aprovecharlo. Esto será un orgullo".
​En esa línea, no esquivó la crudeza del presente: salarios docentes por debajo de la línea de pobreza, becas estudiantiles por el suelo, la obra pública completamente paralizada y el presupuesto de investigación al límite porque los fondos nacionales no llegan.
​"Nos está costando sostenerlo, pero hoy aquí decimos: ‘vamos a seguir peleando’. No estamos inaugurando solamente ladrillos y chapas, estamos abriendo un espacio para el encuentro. Queremos que eso que generan los deportes de equipo —el trabajar juntos por un resultado— también sea parte de la formación de nuestros estudiantes, en una sociedad donde el individualismo y el 'sálvese quien pueda' van avanzando", reflexionó.
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Para culminar, definió al gimnasio como una demostración de resistencia: la Universidad pública está más viva que nunca. Acto seguido, los decanos procedieron al corte de cinta y, en un parpadeo, los estudiantes recuperaron la cancha y volvieron a pelotear.
Fotos: Mauricio Latorre/ Texto: Maximiliano Cooper Pondarre