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title: "Una foto, muchos datos: ¿qué hay detrás del trend de los 80 que es furor en las redes sociales?"
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description: "Miles de usuarios publican sus imagenes hechas con IA en Instagram, a la vez que comparten datos para que la tecnología pueda ser entrenada y ponen en riesgo su identidad."
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date_published: "2026-09-23T16:07:00-03:00"
date_modified: "2026-09-23T16:12:04-03:00"
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# Una foto, muchos datos: ¿qué hay detrás del trend de los 80 que es furor en las redes sociales?

![Tendencia-de-los-80-Chat-GPT](/download/multimedia.normal.921bd6f467474703.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

***Por Luciana Mazzini Puga/ Agencia de Noticias Científicas Argentina**

En los últimos días, miles de personas se sumaron a una nueva tendencia en las redes sociales: compartir una foto hecha con IA donde los usuarios y las usuarias son recreados como si hubieran vivido en la década de los 80. Coloridas y llamativas, las imágenes despiertan el interés de personas de todo el mundo, pero, ¿qué hay por detrás de este trend? ¿Qué datos se entregan a cambio de una foto divertida?

**Tomás Pomar**, integrante del Observatorio de Derecho Informático Argentino (ODIA), advirtió sobre los riesgos que implica esta práctica aparentemente inocente. “Dejamos de saber qué pasa con la foto después de apretar ‘enviar’. **Para nosotros, el proceso termina cuando recibimos la imagen de los años ochenta. Para la empresa, puede no terminar ahí**”, define.

Instagram se inundó de retratos generados con inteligencia artificial que recrean la estética visual característica de la década de los 80. **Peinados con rulos voluminosos, ropa colorida, jeans, hombreras y un filtro que aparenta ser el de una cámara analógica** son los rasgos que tienen estas fotos que, como todo trend, quedará en el olvido en cuestión de días. Para realizarla, los usuarios suben una imagen propia a Chat GPT y le piden, de manera detallada, que adapte el peinado, el maquillaje, la vestimenta y la iluminación a la de los 80 sin cambiar los rasgos faciales.

Pomar explica: “Cuando subimos una foto, no entregamos simplemente un archivo para que la IA le agregue un peinado ochentoso. **Estamos dando nuestra imagen, que es un dato personal porque permite identificarnos.** También, podemos estar entregando información sobre otras personas que aparecen en la foto, el lugar donde estamos, nuestra casa o trabajo, objetos, documentos y otros detalles del entorno”.

A eso, detalla Pomar, pueden sumarse los metadatos del archivo, como **la fecha, el dispositivo con el que fue tomada o, incluso, la ubicación.** La plataforma también asocia la imagen con la cuenta del usuario, la dirección IP, el dispositivo que utilizó y las instrucciones que escribió. “Si bien una selfie no se convierte automáticamente en un dato biométrico por el solo hecho de subirla, **sí es una imagen clara del rostro que puede servir como insumo para sistemas que identifican o verifican la identidad de una persona**”, afirma.

Según la herramienta y la configuración que tenga el usuario, **la imagen puede quedar almacenada, utilizarse para mejorar o entrenar modelos, o ser procesada por otras empresas que prestan servicios tecnológicos**. “No todas las plataformas hacen lo mismo, por lo que tampoco sería correcto decir que cualquier foto que subimos necesariamente se utiliza para entrenar una IA. **El problema es que muchas veces esa información está escondida en términos y condiciones largos, poco claros y que casi nadie lee**”, plantea Pomar.

Además del entrenamiento de las tecnologías, también existen riesgos de filtraciones, accesos indebidos o reutilización de la imagen para **crear perfiles, falsificaciones o intentos de suplantación de identidad**.

## Tras el riesgo de la IA, llega el de Instagram

El trend de los 80 no termina en subir una foto propia a Chat GPT y descargar en el dispositivo la que está recreada, sino que, justamente, se debe subir a Instagram para que la vean los demás seguidores. De esta manera, los riesgos se expanden cada vez más. **Si el usuario no leyó las bases y condiciones de la IA, probablemente tampoco lo haya hecho con las de la red social de Meta.**

“**Hacemos una segunda entrega de información a otra empresa y para otros fines**. La red social quizás no recibe la fotografía original, pero sí una imagen que sigue representándonos y que puede permitir identificarnos”, expresa el presidente del Observatorio de Derecho Informático Argentino a la [Agencia](https://agencia.unq.edu.ar/). Y continúa: “Además,**esa publicación queda vinculada con nuestra cuenta, el texto que escribimos, las etiquetas, el momento en que publicamos, la ubicación si la agregamos y las interacciones que recibe.**Todo eso también permite a las plataformas conocer nuestros gustos, vínculos y hábitos”.

A su vez, si el perfil del usuario es público, el riesgo se amplía ya qu**e la imagen puede ser descargada, capturada o recopilada por terceros.**Y, aunque después se borre la publicación, las copias ya fueron realizadas y no pueden borrarse.

## Reducir el riesgo

Desde el Observatorio, ofrecen herramientas para reducir los riesgos al querer sumarse a estas tendencias. Por ejemplo, proponen**utilizar una herramienta que procese la foto dentro del propio dispositivo sin subirla a servidores externos**. Ahora bien, si se utilizan servicios en línea, sugieren r**evisar la configuración antes de cargar la imagen, desactivar su uso para el entrenamiento de modelos y utilizar una sesión temporal si esa posibilidad existe**. También, recomiendan borrar tanto la conversación como los archivos que hayan quedado almacenados.

“Podemos tomar otros recaudos sencillos, como eliminar los metadatos,**recortar el fondo, evitar que aparezcan documentos o lugares identificables y no subir fotos de niños, niñas ni de otras personas sin su consentimiento**. Al compartir el resultado, también podemos limitar quiénes pueden verlo y evitar agregar nuestra ubicación”, aconseja Pomar.

Y continúa: “De todos modos, desde el ODIA entendemos que **la solución no es trasladar toda la responsabilidad al usuario y decirle simplemente que lea los términos y condiciones. Las empresas deberían recoger la menor cantidad posible de datos**, explicar claramente qué harán con las imágenes, conservarlas durante el menor tiempo necesario y no reutilizarlas para otros fines sin una decisión realmente informada. **Divertirse con una herramienta no debería implicar perder el control sobre nuestra propia imagen**”.

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*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
